viernes, 26 de marzo de 2010

Bercebu

y en mi odio me impregno, ruedo y rio de la gente que tanto brindo de mi desdicha y se pulgo con gozo. Detesto a este ser nuevo que se crea en mi, que a la vez alavo, diablo, bercebu de mil pecados. Mi cuerpo goza ante el latigo de tus sietes serpientes que abrazan mi piel, uniendome a ellas,uniendome a ti, despiadada lengua.

YO= OY

Hola a mi misma yo. Yo no me confieso de pecar ante ti pero si ante mi. No fui creyente pero si testigo. Prudentey testigo. Imagenes en mi mente. Eso eso lo unico que poseo y en lo que me he convertido.He odiadiado toda mi vida las comparaciones y sin embargo, en este momento, rebuzno de tal desagrado al decir que soy afrikana por padecer lametos. Pero siempre hay que matizar que no es igual el matiz que la intensidad. La arena, algo tan poco valorado, movible, hoy aqui, hoy alla; puede matarte.

sábado, 27 de junio de 2009

walking into the fire

Hola de nuevo,hola a mí misma( diré hola por si alguien se atreve a leer mis locuras).
He estado alejada unos días de este blog. Dónde? Viajando a través del circulo intergaláctico de las ideas absurdas que,de vez en cuando, me hacen arroparme en el manto de lo creativo. ¿Se podrá decir que esto es una respuesta digna? Para todo aquel que se haya atrevido a negar y discrepar con este intento poético de describir mi situación de estos días, le diré,... le diré,... "Que simplemente estuve de parranda. Conforme, primo?"

Y volviendo a sentir el suelo. La verdad es que estoy liada con el lento pero progresivo montaje de mi estudio de fotografía, con la caza y captura de concursos, con la mejora de la técnica, realizando nuevos reportajes, intentando conseguir una expo... Y también me emborracho, jaja. Esto parece que será un verano prometedor, sin duda.

He de nombrar aquí un descubrimiento que hice ayer noche. Y es que mi cuarto no era mio, y como no tenía cuarto, tampoco tenía casa, por lo que yo iba y vivía aveces en la casa de mis padres. Y con todo esto, qué quiero decir? Pues que aquel espacio reservado en la casa de mis padres, nombrado incoherentemente: "mi cuarto", siempre había sido distribuido por mi madre, decorado por mi madre, asesorado de una manera que el asesoramiento se convertía en lo que ella hacía sí o sí. Cuando llegaba a "mi cuarto", me encontraba que había sido remodelado parcialmente, que se habían quitado cosas mías sin mi consentimiento y un largo etc. Ante esto, inconscientemente empecé a no pisar "mi cuarto", de manera que hasta ya ni dormía en él, prefiriendo el sofá. Ayer de madrugada, caí en la cuenta que eso era lo que fallaba y le dí un cambio de 180º. Evidentemente mi madre cuando lo ha visto esta mañana ya ha empezado a opinar, que si esto es mejor allí, que sí me va a pintar las paredes, que si me va a cambiar la corcha, que si le pegaría tal cosa, que sí eso no le gusta... uff!! No se entera, por mucho que le diga que necesito mi espacio para que ella no se meta. Creo que intentando organizar mi cuarto, lo que hace es un intento de organizarme a mi a su estilo, cosa que no puede.


PD: Seguiré ampliando T.P.R

jueves, 11 de junio de 2009

T.P.R (continuacion)

Sólo eran cuatro escasas líneas, sólo cuatro y que expresaban un sentimiento muy corriente. Cualquiera puede estar en un momento aburrido y somnoliento, ya sea por estar esperando a alguien o por estar metido en una conversación monótona, y tener esa angustia de ver que las agujas del reloj no giran, con el sólo objetivo en su mente de escapar de esa situación. Era algo muy normal, no dejaba de repetírmelo pero parecía que me habían atrapado esas cuatro simples líneas, convirtiendo mis últimas cinco semanas en una obsesión que cobraba forma de espiral. Cada vez, parecía más y más atrapada en el tiempo, convirtiéndose mis movimientos en plomizos y torpes. Mis pensamientos no eran muchos mejores, anclada a la espera de algún fenómeno que interrumpiese y machacase esta eterna sala en la que me encontraba mirando continuamente el reloj con la esperanza de que se pusiera en funcionamiento. Atrapada en el tiempo, no sé a día de hoy, por qué. Me hallaba con la agonía de interpretar mi propia realidad bajo un velo que no me permitía ver con claridad todo lo que me rodeaba. Empecé a tener miedo de las sombras que se movían sin pedirme un cordial permiso. Como decían las palabras que en mi cabeza se repetían, “todo parecía parado en el tiempo[…]afuera[…] a la velocidad de la luz”, esto se traducía en que yo era la que estaba ralentizada, sólo yo, sólo hasta los límites de mi cuerpo. Supongo que para compensar este desfase temporal, se producía, lo ya anunciado: todo, absolutamente todo: personas, maquinaria, animales, sonidos; vivían y se transformaban a un ritmo que me recordaban al funcionamiento de un tiovivo maquiavélico puesto en marcha por un viejo borracho de sonrisa desdentada. Recordándolo, aun noto como se me acelera mi pequeño corazón como intentando expandirse por todo mi pecho. Aunque este nerviosismo interno, luego no se reflejase en mis vagos reflejos externos. Hoy, sigo inmersa en esta nube. Esta nube que todo hace que parezca que esté descoordinado. Estoy segura que fuera de esta casa, tras la puerta del numero 33, la vida sigue tan normal, aunque ahora, aquí dentro, hasta el aíre que debe llegar a mis pulmones parece perezoso.

Creo que no recuerdo bien a que estoy esperando, por eso, mientras llega, he decidido desempolvar las teclas de esta vieja máquina de escribir. Perteneció a mi padre, ahora supongo que es mía. Aun recuerdo cuando tenía unos cuatro años y me sentaba a su lado a admirar como hacía funcionar este ya viejo trasto. Rápidamente, iba presionando fuertemente cada una de las teclas hasta el fondo, provocando la elevación de las letras que quedaban marcadas en el papel como si a fuego se tratase. Al acabar la línea sonaba un timbre bastante sonoro y agudo, que entonces me encantaba escuchar, pidiéndole una y otra vez que lo hiciera sonar. Por lo que así pasaban los minutos, extrañamente había dialogo entre nosotros, sólo se escuchaba la monótona melodía del “tac, tac, tac, tac,… ring” y vuelta a empezar, “tac, tac, tac, tac, tac,…, ring”. Yo absorta en la agilidad de los movimientos de los dedos de mi padre, esperaba a que terminase para que me dejase practicar un poco y así un día poder alcanzar su velocidad y soltura. Así que cuando acababa sus escritos, el tiempo en el que iba ordenar otros papeles o cenaba, me apresuraba por coger un par de cojines y colocarlo sobre su silla para poder acceder a la máquina de escribir y ya allí preparaba algún papel usado, que no sirviera, para hacer mis prácticas. Tras colocarlo con sumo cuidado para que quedara totalmente parejo, ponía bien resta mi espalda y me concentraba en las teclas unos segundos, mirándolas una por una, como si fuera a tocar una costosa pieza de piano y a continuación, empezaba a pulsarlas con sus correspondientes dedos. Una y otra vez, era duro, tenía que presionar bastante fuerte si quería que me saliese con la letra tan marcada como a mi padre pero yo no estaba dispuesta a rendirme. Así, para cuando llegaba el momento en el que la guardaban en su funda de plástico duro, las articulaciones de mis dedos estaban doloridas pero aun así, yo no me había quedado conforme con mi auto-lección del día. Quería poder ser un día tan buena en ello que mi padre me dijese que le transcribiese sus cartas y mientras me las dictaba, me hacía ilusión ser su pequeña secretaria. Y llegué a ser bastante rápida tanto que le superé con creces aunque nunca vino ese momento en el que le pudiera ser útil.
Bueno, no me sirvió para ayudarle a él pero sí me sirvió a mí. Le cogí el gusto a escribir y durante los años de estudiante fui redactora de un periódico de sucesos, más tarde, me sirvió para ser temporalmente secretaria del director de cultura de mi ciudad y ahora, me sirve para estar aquí robándole las horas a la noche. En lo que parece que se terminará convirtiendo en un relato sobre mi vida.

lunes, 1 de junio de 2009

Tras las puertas de mi recuerdo

(comienzo dejando una parte del capítulo 1 de una especie de proyecto de libro que empecé a escribir, supongo que iré aportando más, según me dé, jajaja). ( Como yo soy la escritora era de preveer que estuviese lleno de interrogantes, vidas desdichadas, droga, alcohol, sexo, violencia... lo que se dice un libro de no humor, jaja)



Capítulo 1: Distorsión


Dicen por ahí que todos en esta vida tenemos una misión. Que estamos aquí por algo, será algo grande o algo diminuto, pero al fin y al cabo es nuestro propio cometido. Esto es un pensamiento totalmente de gente positiva, no realista. Eso me digo cuando dicen en las noticias que en África mueren miles de niños con menos de un año. ¿Qué misión tuvieron esas criaturas? ¿Sufrir y hacer sufrir a sus familias al ver que no podían hacer nada por mantenerlos con vida?,¿ que sólo les trajeron al mundo para que arañaran la superficie de lo que cuentan que es un don tener y poder respirar? Una persona con visión positiva, te diría que, bueno, al menos su vida a supuesto un número más en la gran lista de desaparecidos que se hace más disparatadamente grande y que eso nos ayudará a ser más sensible y comprometernos más con la situación. Listas. Sí, ahora nos entra terror al ver la masacre que se produjo en la II Guerra Mundial pero y qué, ¿eso va a cambiar el pasado? ¿y el futuro? Seguimos con las mismas intenciones violentas. No hace falta irse a gran escala, a nivel de países, mira en tu ciudad: tribus callejeras que te matan sólo por una mirada, por una vestimenta, por una etnia o raza distinta. No hemos aprendido nada. Nos quejamos y quejamos de los problemas nacionales, internacionales; pero sí somos nosotros capaces de robarle al vecino, lo hacemos.¡¡ Panda de hipócritas!! Eso es la raza humana, unos seres que se implantan en el lugar que más les convenga y arrasan con todo.
Yo no tendría que estar aquí. No creo en las misiones y mucho menos en los destinos. Pienso que esto último, es otro credo más inventado para reforzar nuestra patética inseguridad. El destino, el destino, ¡ja! me rió en él. Qué pasa, entonces eso quiere decir que está ya fijada la hora de mi muerte también. Pues si fuera así, estaría bien saberlo para hasta entonces vivir al máximo riesgo. Claro es aquí la paradoja, la causa de mi defunción podría ser debido a mi estimulante vida. Entonces, ¿es mejor que lleve una vida sedentaria?No, la hora de mi fin seguiría siendo la misma, haga lo que haga nada cambiará, eso es lo que quiere decir “destino”.
Ahora mismo, podría levantarme, irme sin más, coger el coche y largarme de esta ciudad, atravesar durante toda la noche el país y acabar saludando, junto con un nuevo día, una nueva nación y quién sabe, una nueva identidad. Pero me he pasado toda la vida huyendo y esta vez, no va a ser así. Me quedaré arraigada como los viejos pilares de esta casa. Seré testigo de cómo pasa el tiempo más lentamente que nunca entre la atenta mirada de las mejores espías de este lugar, sus paredes mohosas. Sí, ésta ha sido mi decisión, mi encarcelamiento en vida a la espera de una resolución final. En este momento, se me viene a la mente unas frases que encontré hace cinco semanas en una servilleta usada en la mesa del bar donde trabajo:

“ Y mientras todo parecía parado en el tiempo,
como una pluma en suspensión,
el mundo giraba afuera
a la velocidad de la luz.”

Estos crios...

- Mamá.
-Dime hija.
- Por qué esos hombres están tirados en las calles? No hay suficientes casas para ellos? Se las están construyendo?
- Son cosas muy complicadas de comprender. Hay casas pero no para ellos.
- Por qué? Es que son malos? Es un castigo?
- Mmmm. No, pero ellos pensarán que es así. Por desgracia, la gente está muy ocupada para ayudar a esa pobre gente.
- Hemos terminado ya de comprar, mamá?
- Sí, ya nos vamos para la casa , por fin.
- Bien!! Pues entonces ya no estamos ocupadas!!. Ayudémosles!!
- Mmmm... Cariño ya es tarde, otro día quizás.

historietas de media noche

Hace un momento, volví a leer una antigua entrada llamada "Pajarito". En ella explicaba la ambición a la que me llevó a estudiar carreras que no daban para nada con mi perfil. Esa continua exigencia que yo tenía que estar por encima de mis posibilidades o incluso de la media. Por fin, me di cuenta que esas no eran las maneras. Que el trato no consistia en tener que demostrar lo que esperaban de mí, sino lo que yo esperaba de mi misma. Ejercicio que tengo que seguir practicando y mejorando.
Por supuesto, sigo siendo aquella chica exigente, creo que moriré siendo así( el truco es controlar las dosis). Pero esto no me disguta, es algo de mi personalidad que, para que lo voy a negar, me encanta. Gracias a eso tengo un gran apetito cultural, que nunca se verá saciado y por el cual, me veo y soy una gran inculta, a la espera de rasgar algo cada día a la superficie del saber. Buuuu!! por favor no quiero sonar pedante, en serio.En mi habitación aparte de libros, hay: instrumentos, animales, pelusas, alcohol, droga... Un monumento al espiritu rebelde sin causa. Así es.
NOTA:( jajaja, para quien no haya cogido esta última coletilla. LEER MATADERO 5 !!!!!! jajaja. Gracias Hugo por tus recomendaciones literarias).

Y realmente, no sé cómo terminar esta entrada. Seguiría escribiendo pero me espera un montón de folios que estudiar sobre historia del cine, la radio y televisión. Y estaría mal, tras lo que he dicho, que no me pusiera con ello, ¿no creeis? Pues eso.

Para cerrar esta mini historia de media noche, terminaré diciendo que leais de todo, que estudies hasta que dejeis de respirar. ¿ Para qué? mmm... Bueno, si quereis una respuesta alentadora, ver Slumdog Millionaire, jajajaja.
Ciao, Peace & Love.